En línea

Periodismo para no iniciados

Archive for 26 junio 2009

LA VOZ DETRÁS DEL PERSONAJE

Posted by individuodecontrol en junio 26, 2009

Entrevista a Salvador Delgado, actor y director de doblaje

Elegido para interpretar personajes elegantes, sobrios y en muchas ocasiones sarcásticos, Salvador Delgado es considerado uno de los actores y directores de doblaje más prolíficos de América Latina debido a sus capacidades histriónicas y vocales.

Dentro de su currículum aparecen nombres de actores famosos como Nicolas Cage, Denzel Washington, Russell Crowe, Pierce Brosman, Antonio Banderas, Gary Oldman, Liam Neeson y John Malkovich, entre otros.

Es también la inconfundible voz de Gregory House (Hugh Laurie) en la serie televisiva House MD, conocida en nuestro país como Doctor House: Diagnóstico Médico, de la cual también es director de Doblaje.

Comenzó en el mundo del doblaje tras el terremoto de 1985. Su primera interpretación fue un pequeño papel en un episodio de la serie animada She-Ra y su en su primer estelar dobló a William Hurt en el largometraje Gorky Park.

En la secundaria nació mi atracción hacia las artes. Alguna vez me llevaron a Bellas Artes a ver obras de teatro y espectáculos de danza. Me fascinó. Fue algo que me llamó mucho la atención. A pesar que yo era bastante tímido, gracias a las actividades culturales superé muchas cosas. Ya en el bachillerato comencé a hacer teatro, pero la danza lo me apasionaba.

¿En qué momento pasas de la danza al teatro?

¿Cuál fue tu primer experiencia laboral en teatro?

Al principio empecé con teatro estudiantil. Conocí casi todos los Estados de la República con una compañía nacional de teatro. Estuve en muchas puestas en escena en donde yo no estaba en el reparto original; después ingresé para las giras. Esas fueron básicamente mis primeras experiencias.

¿Cómo das el salto al doblaje?

Fue muy accidentalmente. En 1985, debido al terremoto que azotó la ciudad, se terminaron muchos proyectos teatrales. Me quedé sin trabajo.

Bárbara Hernández, una compañera de la Compañía Nacional de Teatro también estaba vinculada al doblaje me dijo que me fuera a “reportar”. Así fue como llegué.

En la Facultad se tenía la idea de que el doblaje no era lo ideal para un actor: decían que no era un trabajo completo, que sólo era tu voz y estabas a expensas de algo ya hecho. Pensaban que los actores que no tenían la capacidad o la suerte de trabajar en teatro o la televisión iban al doblaje.

¿Cómo se hacía el doblaje en esos tiempos?

¿Qué diferencia hay entre las personas que hacen doblaje que son actores y las que no lo son, qué importancia cobra ser actor?

A mí en el doblaje se me hacía que estaban exagerando los actores. Lo escuchaba en inglés o en el idioma que fuera, básicamente el inglés, y escuchaba esa sutileza. Cuando tú lo filtras en español a través del micrófono muchas veces te falta. De pronto me decían “estás muy flat, muy abajo… más…” Yo le daba más y sentía que me estaba pasando, que estaba sobreactuando.

Para mí fue un poco difícil. Después me di cuenta que el micrófono es distinto, que el hecho de decir tu diálogo con una persona es muy diferente a proyectarlo a través de la voz y ponerlo en el personaje, en la imagen de otra persona. Poco a poco lo vas entendiendo, pero solamente te lo da la experiencia y las herramientas que tengas.

El doblaje me gusta muchísimo. Es algo que me alimenta cotidianamente. Cada personaje es distinto, tienen ritmos distintos. El día del llamado tienes que luchar contra el cansancio, a lo mejor te desvelaste o no dormiste bien o no has desayunado, en fin, muchas cosas físicas. De pronto te encuentras un personaje, a las 8:00 a.m. que habla con mucha energía. Tienes que adaptarte y estar dispuesto a hacerlo, y bien. Eso siempre es una sorpresa que te mantiene alerta, vivo, el hecho que sea algo distinto cada vez.

¿Qué personaje, por cualquier motivo, sería el más representativo en tu carrera?

El doblaje es una opción. Afortunadamente en México lo tenemos así: en el DVD vienen las opciones del audio original y viene doblado; si lo ves en el cine generalmente, salvo para niños pequeños, las películas las encuentras dobladas, pero siempre está la opción en el idioma original.

Creo que es importante que la gente pueda tomar decisiones de lo que quiere ver.

Hay que tomar en cuenta que no todos podemos ver las series o películas en idioma original. Mucha gente sabe inglés y eso es bueno pero, ¿cuántas veces te la pasas leyendo los subtítulos y nos les viste la cara ni los gestos a los actores?

El doblaje bien hecho es una opción: está ahí y la puedes tomar o no.

¿Qué opinas de Gregory House?

Yo creo que todos tenemos un poco de House, lo que pasa es que él es así las 24 horas, inclusive en sueños. Aun cuando no le hubiera pasado lo de la pierna, el infarto que tuvo al músculo, pienso que ya tenía su carácter formado.

Creo que todos somos como él en ocasiones y por eso nos gusta el personaje porque, a pesar de ser como es, sabe lo que hace y salva vidas.

¿Cómo es el proceso para elegir un director de doblaje?

¿Qué te gusta más, doblar o dirigir?

Doblar, ser actor. Aunque la dirección es algo maravilloso. Descubres muchas cosas que no podrías contigo mismo, lo descubres en los demás, en tus compañeros, en los otros actores: capacidades, tonos, en fin, muchas cosas que no percibes al ser actor. De director tienes que estar al pendiente de todo.

¿Cómo es un día en la vida de Salvador Delgado?

Posted in Uncategorized | Leave a Comment »

Retrodecer y trabajar: de verano en Tlalpan

Posted by individuodecontrol en junio 15, 2009

Portales a las tres y media, los colores chillantes de las tangas en el tianguis permanente. El asfalto es un museo de corcholatas, conjuga el presente y el pasado de una colonia que cuenta historias en sus calles.

Los comerciantes rompen con la armonía de la histeria colectiva. En las sombras deliran los locos de siempre, los morenos resentidos, la vendimia frustrada, los perros jadeosos. El verano en Tlalpan es lúbrico y burlón, disimulado y pasional. Lo demás es sucio y gris.

El viene viene lo ve todo, lo sabe todo. Involucra el pretérito del semáforo con el futuro silbido que anuncia el roce de un auto con otro. El viene viene conoce las calles, de Tlalpan a Rumania y de Santa Cruz a Eje Central, vive las calles, la lejanía, el desvío y el dolor vivo, expone su cuerpo al cauce mortal del arroyo vehicular.

La franelera tiene una fascinación convulsiva por ordenar los autos, por el incesante “viene viene viene golpe avisa”. Al mismo tiempo levanta su pañuelo al cielo, se mueve como cangrejo hacia la banqueta y acelera los latidos del conductor.

El aspecto gentil de la señora se agradece sin experimentar palabras con ella. Con la tarde y el sopor de las horas, la franela roja es un actor anacrónico más. Las corcholatas aún, lo sienten todo.

En el bazar del Palomo se cantan las polkas chilangas. El negocio estaba frenético. Entre Calzada de Santa Cruz y la cerrada de Libertad se bebe y se consigue de todo: “lo que tenga jefe, lo que quiera, se vende, se compra, nomás pregunte sin compromiso”.

El Bazar del Palomo es un hoyo negro de antiguedades, autopartes, estéreos, espejos, adentro y afuera la fiesta. Al fin que en la calle de Rumania el negocio y el cliente no importan. Y las corcholatas lo escuchan todo.

En la Portales hay una pesadilla que sigue despierta y anda por las calles, por el aire y por las azoteas. Nadie escapa a las escenas de obra negra: obscenas. La metrópoli del mundo y el mundo de las metrópolis eleva al albañil al cielo, construye vertical, urbaniza y crea espacio pseudohabitable. Concreto perpendicular, el Bazar del Palomo y cientos de franeleros conviven en perfecta armonía con los anuncios de venta-renta. Y las corcholatas se callan, estáticas, como en un museo.

Posted in Uncategorized | Leave a Comment »

La Belleza Invaluable de Sean Ellis

Posted by individuodecontrol en junio 15, 2009

Sean Ellis, uno de los fotógrafos más reconocidos en el mundo de las pasarelas, nos sorprende con Cashback, su ópera prima. La idea original de Belleza invaluable -título en español de la película- nace como un cortometraje, en el cual el espectador se sumerge en el mundo de Ben, joven pintor que trabaja en un supermercado y es capaz de congelar el tiempo.

Las críticas entorno al trabajo de Sean Ellis son polarizadas: muchos se preguntan el por qué de hacer una película cuyo punto de partida es un buen cortometraje. Por otro lado, es alabado por algunos críticos y castigados por otros al resaltar los recursos técnicos propuestos y empleados por Sean Ellis.

El ahora director de cine propone una nueva visión dentro de la cinematografía independiente al contar la historia de Ben (Sean Biggerstaff) a partir de hechos cotidianos, inexplicables, pero que otorgan sentido a la vida del ser humano con toda y su compleja capacidad de decisión.

Cashback reúne un complejo cinematográfico de calidad; parte una historia totalmente cotidiana y adquiere profundidad al momento en que Ben comienza a construir su mundo perfecto. Nos enseña, tomándonos de la mano, lo maravilloso, posmoderno y fugaz del espacio en el cual coexistimos. Expone la belleza que, por su carácter efímero, pasamos por alto sin darnos cuenta.

Las transiciones bien pensadas, la construcción de personajes cotidianos, la fotografía impecable, la concatenación de elementos citadinos, el llamado efecto mariposa y el amor son tan sólo algunos aspectos que hacen de esta cinta una de las mejores propuestas desde 2004.

Si bien la historia de la cual parte es hasta cierto punto patética y trillada, la dirección y el tratamiento que le da Ellis se convierte en el mayor de sus aciertos: el nivel de lectura que cada espectador le otorgue, depende de qué tan receptivo esté ante la propuesta. Desde mi punto de vista, se trata de una de las mejores películas del cine independiente actual.

Posted in Uncategorized | Leave a Comment »